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    Miedo me dan los yacimientos “sin precedentes”

    Hace unos días publicaba elPeriódico.com una información sobre el descubrimiento de un enterramiento colectivo de 4.000 años de antigüedad en La Sagrera (Barcelona). Según la información recogida por el diario catalán, este enterramiento colectivo de 125 individuos constituye un hallazgo “sin precedentes por el número de individuos y la disposición intacta de los huesos“.

    Este ejemplo me viene como anillo al dedo para hablar de la poco recomendable costumbre que tienen los medios de comunicación de convertir en únicos y excepcionales todos los hallazgos arqueológicos de los que informan. Cada vez que leo en un medio una información sobre un yacimiento arqueológico “sin precedentes” desconfío de toda la noticia.

    No tengo ninguna duda sobre la relevancia del hallazgo de La Sagrera, pero es completamente falso que no existan precedentes ni por su nivel de conservación ni por tamaño. Dentro del panorama peninsular han sido varios los ejemplos documentados de enterramientos colectivos coetáneos al de La Sagrera, con una conservación similar y unas dimensiones incluso mayores.

    Sin duda el enterramiento colectivo prehistórico más espectacular descubierto en nuestro país hasta el momento es el de Caravaca de la Cruz.

    Enterramiento de Caravaca de la Cruz

    En 2007 las excavaciones en un solar situado a las afueras de esta localidad murciana deparaba uno de los hallazgos arqueológicos más sorprendentes de los últimos años: un enterramiento colectivo del calcolítico con los restos de 1.300 individuos.

    El enterramiento de Caravaca se dató por medio del Carbono 14 en unas fechas situadas entre el 2.400 y el 1.950 antes de Cristo, con una utilización continuada del lugar de 350 o 400 años.

    Entre los huesos humanos, los arqueólogos localizaron restos de 50 perros, que según el codirector de la excavación, Joaquín Lomba, corresponderían a sacrificios animales que se realizaban junto al entierro.

    Enterramiento de Caravaca de la Cruz

    Entre los elementos localizados en la fosa,  destaca una colección de punzones de cobre (una de las mayores colecciones del sudeste peninsular), un puñal metálico de 32 centímetros de longitud, un punzón de cobre enmangado en un fragmento de tibia de perro y varios puñales de sílex.

    En orden de importancia si tomamos el número de enterramientos, al yacimiento de Caravaca de la Cruz, le sigue el de San Juan ante Portam Latinam (Álava), situado cerca de la localidad alavesa de Laguardia.

    Enterramiento San Juan ante Portam Latinam

    Este enterramiento colectivo, localizado mientras se realizaban unas obras de ampliación de un camino agrícola , arrojó los restos de, al menos, 289 personas .

    Datado entre el  3365 y el 3035 a.C., este enterramiento fue efectuado en un pequeño abrigo natural y los datos que ha arrojado apuntan a que fue producto del enfrentamiento entre dos grupos humanos a finales del Neolítico, ya que entre los restos se documentaron al menos 8 heridas producidas por el impacto de flechas, e incluso un fragmento de coxal con una punta de sílex aún clavada.

    Entre los elementos recuperados destaca una importante cantidad de flechas y láminas de sílex, un par de herramientas pulimentadas, dos espátulas, cinco punzones de hueso y unos pequeños fragmentos de cerámica, así como objetos de adorno personal como cuentas y colgantes en piedra, conchas y colmillos de jabalí.

    Al igual que en el yacimiento de Caravaca, aquí también se localizaron restos de perros, en concreto parte de la cabeza y las cinco primeras vértebras cervicales de un perro.

    Otro de los enterramientos prehistóricos más grandes localizados en España es el descubierto en Can Martorell, perteneciente al municipio de Dosrius (Barcelona), en el que reposaban los restos de 160 personas y que fue construido a finales del tercer milenio antes de Cristo.

    A diferencia de los casos anteriores, en los que los restos se encontraban en pequeños abrigos o cuevas, los 160 cuerpos se descubrieron en un sepulcro formado por una cámara funeraria precedida por un corredor de acceso excavado en roca, así como una antecámara formada por varias piedras de grandes dimensiones clavadas en el suelo.

    Como en el caso de San Juan ante Portam Latinam, se han encontrado evidencias de violencia, recuperándose 68 puntas de flecha de sílex entre los cuerpos, así como las evidencias que muestran que el recinto fue utilizado en una única ocasión.

    Habrá que esperar a la finalización de los trabajos en La Sagrera para valorar su importancia real dentro de los hallazgos de este tipo que se han realizado en la Península Ibérica. Pero de momento, seguiré desconfiando de toda información que trate de venderme yacimientos únicos.

     

Discussion 2 Respuestas

  1. 14 abril, 2012 a las 6:49

    Muy acertada la observación y también muy bien documentada.
    Un saludo

    • 16 abril, 2012 a las 18:59

      ¡Muchas gracias, Raúl! Esperamos que te pases por el blog a menudo.
      Un saludo

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