• 19mar

    Los traficantes de arte incrementan su actividad en Siria

    Según publicaba hace unos días el diario libanés Al Akhbar, un documento interno del Gobierno sirio alerta de la entrada en el país de grupos de delincuentes provistos de herramientas de alta tecnología y equipos de comunicación vía satélite con el objetivo de robar manuscritos y antigüedades, así como el saquear museos y bancos.

    El firmante del documento, fechado hace ya algunos meses, es el propio primer ministro Adel Safar, y en él informa al ministro de Cultura, al de Hacienda y al gobernador del Banco Central de que esta misma red de saqueadores ha actuado con anterioridad en Irak y Libia, y solicita el refuerzo de las medidas de seguridad mediante la instalación de nuevas puertas de seguridad, sistemas de alarma y cámaras de vigilancia.

    Más allá de la verosimilitud del documento, el periódico libanés explica que el comercio ilegal de antigüedades no es algo nuevo en Siria, y que  las bandas de contrabandistas de antigüedades operan a  través de Líbano, y trasladan los objetos expoliados con cierta facilidad a los mercados de Europa y Estados Unidos.

    Las penas por este tipo de delitos pueden llegar a 20 años de prisión, pero desde que estallase el conflicto sirio hace ya más de un año, los yacimientos arqueológicos, museos y anticuarios se han convertido en objetivos más que vulnerables para estas mafias internacionales.

    Atardecer en Palmira desde el castillo Qala'at ibn Maan | Alessandra Kocman

    Joanna Bajjaly, periodista del Al Akhbar, asegura que el comercio ilícito de antigüedades es en parte una consecuencia (no buscada) de los esfuerzos del Gobierno sirio por promover el turismo extranjero; y es que el país se vende fuera de sus fronteras como una tierra en la que las numerosas civilizaciones que la han habitado han dejado un rico patrimonio arqueológico.

    En 2010 llegaron a ser 9 millones los turistas que eligieron Siria como destino, un dato realmente beneficioso para su economía, pero con una cara no tan positiva para la conservación de su patrimonio, y es que a medida que aumentaba la llegada de turistas, también se incrementó el tráfico de antigüedades.

    Al menos de momento, los especialistas aseguran que el mercado negro de antigüedades aún no se ha llenado de piezas de procedencia siria, como sí ocurrió en su momento con Irak. Sin embargo, esto no significa que no exista una seria amenaza o que incluso el saqueo ya haya comenzado.

    Krak des Chevaliers, en Homs | Alessandra Kocman

    Dada la situación que vive el país en la actualidad, las condiciones de buena parte de este patrimonio no se pueden verificar debido a la imposibilidad de acceder a los yacimientos arqueológicos, pero los investigadores de algunas universidades occidentales ya han dado la voz de alarma al detectar páginas web en las que se ofrecen objetos de posible procedencia siria.

    Según este periódico libanés, el mayor temor de los expertos está en la suerte que puedan correr los 25 museos de antigüedades repartidos por toda Siria, ya que no se ha podido confirmar si la Dirección General de Antigüedades y Museos ha tomado medidas de precaución para evitar los saqueos ante el incremento de las amenazas.

    Parece que se avecina un futuro muy negro sobre el patrimonio arqueológico sirio si tomamos como referencia lo que ha ocurrido en anteriores conflictos armados, como el que asoló los yacimientos y museos de Irak, o los casos más cercanos de Libia y Egipto.

    Imágenes de Alessandra Kocman

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